Por qué el Jiu Jitsu Brasileño engancha: guía para principiantes

Hay deportes que practicas. Y hay deportes que te cambian. El Jiu Jitsu Brasileño pertenece a la segunda categoría, y la gente que lleva tiempo en el tatami lo sabe perfectamente.

Si estás pensando en empezar, o simplemente tienes curiosidad por entender por qué tu amigo no para de hablar de ello, esta guía es para ti.

Qué es el Jiu Jitsu Brasileño

El BJJ es un arte marcial de agarre que se practica principalmente en el suelo. Su objetivo es controlar al oponente mediante posiciones dominantes y forzarle a rendirse a través de llaves articulares o estrangulaciones.

Lo que lo hace diferente a casi cualquier otro deporte de combate es su premisa fundamental: una persona más pequeña y menos fuerte puede someter a alguien más grande si tiene mejor técnica. No es un eslogan de marketing. Es física aplicada, y funciona.

Por qué engancha desde el primer día

La mayoría de la gente que empieza BJJ no lo deja. Y eso no es casualidad.

Es un puzzle físico. Cada sesión es un problema nuevo que resolver. ¿Cómo salgo de aquí? ¿Cómo llego a esa posición? ¿Por qué me ha pasado eso? El cerebro no para, y eso crea una adicción sana que pocos deportes consiguen.

Los resultados se ven pronto. En pocas semanas empiezas a entender el juego. En pocos meses ya puedes defenderte con criterio. La curva de aprendizaje es dura al principio pero muy satisfactoria.

La comunidad es diferente. En el tatami no hay egos, o si los hay, duran poco. El BJJ iguala a todo el mundo. El abogado, el estudiante, el carpintero y el médico ruedan juntos y se ayudan. Es difícil encontrar ese ambiente en otro sitio.

Es el mejor antiestrés que existe. Cuando estás rodando no puedes pensar en el trabajo, en los problemas, en nada que no sea lo que está pasando en ese momento. Es meditación activa, aunque nadie lo llame así.

Lo que nadie te cuenta antes de empezar

Seamos honestos. El BJJ también tiene su parte dura.

Al principio te pasan todos. Absolutamente todos. Gente más pequeña, más mayor, con menos forma física. Es humillante durante las primeras semanas, y eso hay que asumirlo. Quien lo supera, se queda. Quien no, lo deja.

El cuerpo sufre. Agujetas en sitios que no sabías que existían, rozaduras del gi, algún dedo torcido. No es un deporte de riesgo, pero tampoco es yoga. El cuerpo necesita adaptarse.

Necesitas tiempo. El BJJ no se aprende en un mes ni en un año. El cinturón negro tarda de media entre 8 y 12 años. Eso o lo ves como un problema o lo ves como lo que es: un camino largo con muchas recompensas por el camino.

Las primeras clases: qué esperar

Tu primera clase va a ser confusa. No pasa nada, es normal y le pasa a todo el mundo.

Normalmente empieza con un calentamiento específico que incluye movimientos que nunca has hecho: rodadas, puentes, caídas. Luego el profesor explica una o dos técnicas que se practican con un compañero. Al final, si el nivel del grupo lo permite, hay sparring libre, lo que en BJJ se llama rolling.

Ese rolling del final es donde ocurre la magia. Y también donde el ego sufre su primera gran derrota.

Consejo práctico: no intentes ganar. Observa, pregunta, déjate llevar. Los primeros meses son de absorber, no de competir.

Qué necesitas para empezar

Muy poco. Para las primeras clases basta con ropa deportiva cómoda: camiseta y pantalón sin cremalleras ni botones que puedan hacerle daño a alguien.

Si decides seguir, necesitarás un gi (el kimono de BJJ), que puedes encontrar desde unos 60-80€ para empezar. No hace falta gastarse una fortuna al principio.

Lo que sí puedes tener desde el primer día es la mentalidad adecuada. Y si quieres llevarla también puesta, en El Perro Sánchez tienes camisetas pensadas exactamente para eso.

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Los cinturones del BJJ: la escala del camino

El sistema de cinturones del BJJ es uno de los más exigentes de todas las artes marciales:

Blanco — El principiante. Dura entre 1 y 2 años si se entrena con regularidad.

Azul — El primer gran hito. Ya sabes de qué va el juego y puedes defenderte.

Morado — Territorio intermedio. Suele llegar entre los 4 y 6 años de práctica.

Marrón — Casi negro. Se empieza a tener criterio propio sobre el juego.

Negro — El cinturón negro del BJJ es uno de los más respetados de las artes marciales. De media tarda entre 8 y 12 años en conseguirse.

Y después del negro hay más: coral y rojo para los grandes maestros. El BJJ no termina nunca, y eso es precisamente lo que lo hace especial.

¿Es para mí el BJJ?

Si te has leído hasta aquí, probablemente sí.

El BJJ no es para gente que busca resultados rápidos ni para quien no tolera perder. Es para gente curiosa, constante y con ganas de aprender algo que no termina nunca.

No importa la edad, el peso, la forma física ni si has practicado algún deporte de combate antes. Todo el mundo empieza desde cero en el tatami, y el tatami iguala a todos.

Lo único que necesitas para empezar es presentarte a clase.

Un último consejo

Busca un gimnasio cerca, pide una clase de prueba y ve con la mente abierta. La mayoría de academias de BJJ ofrecen la primera clase gratis.

Y si quieres ir ya con el espíritu grappler desde el primer día, ya sabes dónde encontrar la camiseta adecuada.

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